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      Tiene 80 años y fundó una “casita literaria” para incentivar la lectura en su barrio

      Mario Erkekdjian la construcción junto a vecinos de zona Norte. Además es famoso por sus juguetes de madera.

      Tiene 80 años y fundó una "casita literaria" para incentivar la lectura en su barrioMario Erkekdjian tiene 80 años y es el fundador de la "casita literaria", un proyecto que ofrece libros gratis y la posibilidad de incentivar la lectura entre los vecinos de San Isidro.

      En San Isidro, existe un lugar donde las personas pueden convivir sin temor a expresar la edad ya que una vez dentro, el interés se vuelve unánime para todas las generaciones. No hay límite de tiempo en su estadía ni tampoco se precisan reservas programadas, pero admiten que la única condición para disfrutar del paseo, es sentir cierta atracción por la lectura. Se trata de "La casita literaria", un espacio que lleva la firma de Mario Erkekdjian.

      8 décadas vividas y más de 40 años residiendo en el partido de la Zona Norte. Así se presenta Mario, quien jamás se había desempeñado como bibliotecario o librero porque su vida profesional estuvo siempre abocada a la ingeniería y a los números. Sin embargo, en noviembre pasado, decidió idear un proyecto comunitario y gratuito que además de revolucionar el barrio, Ernesto de las Carreras, apunta a estimular la lectura entre los vecinos. "Somos el puente entre el interés colectivo y los libros", comenta.

      Para los niños, la esquina de Intendente Alphalo y Misiones se ha vuelto un segundo hogar. "Antes este libro era mío, pero ahora se lo dejé a Mario o mejor dicho a cualquiera que deseé llevárselo", recita por lo bajo uno de ellos, quien se acerca fielmente por las tardes al refugio que colecciona múltiples géneros e historias. "De lunes a lunes y hasta que se esconde el sol, la casita está abierta al público", sostiene orgulloso su fundador.

      Está ubicada en la esquina de Intendente Alphalo y Misiones (en San Isidro)Está ubicada en la esquina de Intendente Alphalo y Misiones (en San Isidro)

      La casita parece sacada de un cuento. Mide 1,20m de largo; 1,10m de ancho y 1,90 de alto, es de madera y está ubicada sobre la vereda, a diez pasos de la vivienda que Erkekdjian comparte con su mujer, Martha. Uno de sus laterales, contiene mariposas y flores de colores que fueron ilustradas por vecinas que apoyaron con su arte el proyecto barrial. "Todo es ad honorem y si bien comenzó como una iniciativa personal, el esfuerzo fue un trabajo en equipo que manifiesta el espiritu por colaborar".

      Mientras sostiene un celular de útlima generación para mostrarle a Clarín que la idea ya se replicó en Boulogne, Mario se dispone a mirar las sugerencias que depositaron los más pequeños a través de un buzón. Está a dos manos, pero sus ojos no pueden evitar contener las lágrimas de emoción. "Mario sos mi ídolo", deja descifrar uno de los papeles, que está escrito a puño y letra, con una imprenta de aprendiz que permite delatar la corta edad de su autor. "Siempre guardo estas cartas como una recompensa del amor".

      El objetivo de Erkekdjian siempre estuvo apuntado a incentivar y motivar la lectura en todos los sectores porque "siento que los nuevos sistemas de comunicación, están reemplazando y opacando lo que significa leer". Recuerda que al principio, los estantes fueron ocupados con ejemplares de su colección como así también de donaciones que realizaban los vecinos. "Ahora desbordan. Hay más de 120 libros y hasta tuve que armar una biblioteca secundaria porque nos llega mucho material en cajas".

      En Instagram (@lacasitaliterariaok) ya tienen más de 1.500 seguidores y allí publican información sobre las actividades que realizan.En Instagram (@lacasitaliterariaok) ya tienen más de 1.500 seguidores y allí publican información sobre las actividades que realizan.

      El hogar de libros está dividido en tres secciones: infantiles; novelas y cultura general que incluyen desde obras históricas hasta textos en otra lengua. El nombre "la casita literaria" resultó ganador a través de una votación que se difundió en el grupo de Whats App que Mario administra junto a más de 60 familias locales. "Lo más lindo del proyecto es la conexión que se generó entre la gente. Existe un intercambio y una unión más consolidada en el vecindario", confiesa.

      En ese sentido, sostiene que a raíz de la iniciativa, se armaron actividades alternativas con narradores para brindarle a las infancias un espacio educativo y recreativo a la vez. Se trata de "cuentos en la vereda", una idea que surgió a modo de pasatiempo entre la comunidad, pero que ya mantiene una fecha reservada al mes para pactar, sin excusas, el encuentro. El próximo ya está programado para el día de la niñez.

      La frase que refleja y sintetiza la finalidad del sitio es que los libros son el alimento que jamás engorda. Con un sello de tinta, Mario deja una marca registrada de la casita para indicar las obras que pasaron por allí. "Tenemos una oportunidad única para divulgar historias", destaca.

      "Cuentos en la vereda" es otra de las actividades que realizan en la casita literaria. Los principales protagonistas son los niños y los narradores."Cuentos en la vereda" es otra de las actividades que realizan en la casita literaria. Los principales protagonistas son los niños y los narradores.

      "Mismo yo estoy aprendiendo a nutrirme de libros que antes ni por asombro conocía", cuenta Mario, quien descubrió su fascinación por la literatura hace algunos meses, ya que en sus épocas como profesional, dedicaba sus lecturas a la termoestática o a los aspectos más técnicos de la ingeniería.

      "No hay reglas o pautas específicas. Cada cual se puede llevar un libro, dos o más y no devolverlo nunca más. Eso queda en la responsabilidad moral de cada uno", señala sobre el funcionamiento de la casita. Sin embargo, admite que el principio ético ideal sería retornarlo para que se generen nuevas oportunidades y sobre todo, un círculo de lectores fluído.

      Hoy en día, tienen más de 120 libros.Hoy en día, tienen más de 120 libros.

      Mario se define un hombre con mucha actitud. No por nada su rutina está repleta de tareas que tienen como objeto ayudar a terceros: además de la casita literaria, en la parte trasera de su hogar tiene un taller de herramientas aplicado a colaborar con quienes necesitan reparar piezas o mismo para aquellos que desean aprender carpintería a través de la creación de juguetes de madera.

      Sobre el legado que dejó en San Isidro, el hombre responde que el proyecto se traduce en una terapia personal que se retribuye con la gratitud de la gente. "Es muy enriquecedor todo lo que vino acompañado con la casita literaria y me pone muy feliz pensar que ya es una realidad comunitaria. Ojalá se reproduzca en muchos lugares más".


      Sobre la firma

      Michelle Sabaj

      msabaj@clarin.com

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